Algo mais

13 11 2012

Tal día como hoy…hace diez años…recuerdo las primeras noticias sobre un barco que se estaba partiendo frente a la costa gallega…la que nos esperaba…

La verdad es que fue una verdadera catástrofe, de las más grandes de este país. Hoy se recordará, espero, las consecuencias del hundimiento, las decisiones tomadas durante y después… pues yo quiero acordarme de las cosas buenas que conocí y viví en aquellas circunstancias… En contraposición con la marea negra hubo una verdadera marea blanca de solidaridad de la que me siento orgullosísimo de haber formado una pequeña parte. Me acuerdo de la gente durmiendo en el Monte do Gozo, el comer ajo crudo y beber orujo a primerísima hora en el autobús de camino a las playas, llenando contenedores enormes, el viaje en el barquito con los mariscadores a la isla de Sálvora, la gente de la lonja de Aguiño, su gratitud y su comida…la manifestación en Santiago…pero también las guitarras, panderetas, gaitas en los bares por la noche…agusto agusto…

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PD: escribo esto con nostalgia y con la decisión de volver a escribir más a menudo aquí, y a darle una pequeña vuelta de tuerca…veremos…

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Nucelar, la palabra es nucelar

12 04 2011

Aún a riesgo de ser considerado oportunista, hoy quiero hablar de la energía nuclear; o mejor dicho, en contra de la energía nuclear. Y lo voy a hacer hoy porque tenemos muy mala memoria y el lobby nuclear mucha capacidad para hacer olvidar o tergiversar los hechos.

Hoy, 12 de abril de 2011, el gobierno de Japón ha elevado el nivel de gravedad del accidente en la central de Fukushima hasta el nivel 7: el nivel que alcanzó la que hasta ahora era la mayor catástrofe nuclear civil, y el máximo según la escala INES (Escala Internacional de Eventos Nucleares).

Y no, no he cambiado de opinión. La verdad es que la energía nuclear siempre me ha parecido una pésima solución energética, y no especialmente por el riesgo de accidentes de esta magnitud o menores, sino por un conjunto de factores entre los que también se encuentran, por supuesto, el riesgo de fugas radiactivas.

Porque llevo mucho tiempo escuchando argumentaciones a favor de la energía nuclear en la cual se utilizan los adjetivos limpia y segura. Y no es ni una cosa ni otra. Quizá el riesgo de accidentes nucleares realmente graves como éste es pequeño, pero sus consecuencias son enormes: centenares de kilómetros cuadrados que deberán ser desalojados durante décadas (lo que resulta especialmente grave en un país como Japón, donde no les sobra territorio precisamente), miles de personas afectadas en mayor o menor grado, y ecosistemas enteros afectados, contando con la dispersión del os contaminantes a través del aire y mar.

Pero es que además de estos grandes accidentes, existen muchos otros pequeños incidentes como los llaman, presuntamente inocuos. El problema, que yo personalmente no me creo lo que puedan decir las compañías gestoras de las centrales nucleares ni los propios gobiernos, después de haber demostrado, en este caso y en tantos otros, que son de todo menos transparentes.

Pero, como siempre, mi principal argumentación en contra del uso de la energía nuclear es por la problemática gestión de los residuos radiactivos generados. Porque, debido a la elevada vida de los residuos de mayor actividad, creo que resulta cuanto menos iluso pensar que pueda encontrarse un emplazamiento y una tecnología con un porcentaje de seguridad admisible para garantizar que esos residuos permanecerán controlados durante cientos o miles de años. Y, sobre todo, como dice nosinmibici, creo que no resulta ético dejar semejante responsabilidad a las generaciones  para una energía que vamos a disfrutar nosotros.

Y, además de sucia, insegura y poco ética, creo que la energía nuclear, en contra de lo que siempre se dice, es cara. Es cara si, como debería ser, se incluye en el precio todos los gastos asociados. Personalmente creo que es iluso pensar que la nuclear pueda ser una energía competitiva si se incluyesen los gastos de construcción de una central nuclear (subvencionados) y, sobre todo, los gastos de gestión y control de los residuos durante varias generaciones.

A este respecto, recomiendo el documental que emitieron el otro día en la televisión sobre la gestión de los residuos radiactivos. Quizá pueda considerarse sesgado pero no creo que haya ninguna mentira en él. Aquí lo dejo: La pesadilla de los residuos nucleares. En él, queda muy claro además la poca credibilidad que se puede otorgar tanto a gobiernos como a empresas en todo en general, pero especialmente en materia nuclear.

Espero no haber resultado demasiado exaltado; me he mordido la lengua, de verdad. Y, bueno, como a todo hay que echarle algo de humor, la explicación del título del post para quien no lo conozca, que de todo tiene que haber…:





El último vagón del TRAIN

18 02 2011

6.50. Suena el despertador. Lo apago y me vuelvo a dormir.

7.00. Suena el despertador. Lo apago y me vuelvo a dormir.

7.10. Suena el despertador. Lo apago y me vuelvo a dormir.

Incapaz de levantarme, mi cuerpo se rebela contra mí, puesto que tenía entendido que hoy ya no sería necesario madrugar tanto y no parece dispuesto a acatar los nuevos planes de alargar un día más la agonía, protestando, pobre iluso, de que no haya sido debidamente consultado.

7.20. Suena el despertador. Aún sin noticias de Gurb.

Finalmente consigo persuadirle –una vez más le digo, te prometo que te vas a hartar de dormir– y pasado un rato ya estoy en el metro, rodeado de cabezas que, como en esos juegos de habilidad que consisten en trasladar canicas de distintos tamaños de una esquina a otra, se dirigen de la cama al lugar de trabajo; me cuesta creerlo, pero puede que lo acabe echando de menos. Me despido de los que han sido mis compañeros de vagón en los últimos años –marcho a un lugar mejor, nos consolamos–, y enfilo la larga recta que separa el tren de mi último día de trabajo.

http://blogs.20minutos.es/eneko

Y es que han sido más de siete años y algo de nostalgia es inevitable. Nostalgia por pequeñas cosas, sencillas. No sé quien dijo que la vida son esas pequeñas cosas que te pasan mientras haces otros planes. De la misma manera, aún la más tediosa rutina encierra pequeños detalles que, por repetición, se acaban convirtiendo en una suerte de relleno del pavo que es la vida. Pues resulta que al final sentiré nostalgia por golpearme con el archivador cada vez que iba al baño, escuchar las llaves del jefe cuando llegaba y tantas cosas, entre otras, sobre todo, los desayunos.

Llega el momento de las despedidas. Y resultan más emotivas de lo que pensaba, incluso con aquellas personas con las que la relación no ha sido tan sincera. Y emotiva es sobre todo la despedida con el jefe. Y me doy cuenta de que él lo está pasando seguramente peor que ninguno de nosotros: han sido muchos años. Hasta aquí hemos llegado, dice.

Y al final todo tiene su ritual. El cine nos ha acostumbrado a ver a gente que abandona su puesto de trabajo con una pequeña caja de cartón donde lleva sus plantas, la foto de la familia y demás cachivaches que ha ido acumulando durante esa etapa. En realidad, una caja resulta incómoda, y llevar todo lo acumulado en un solo día puede resultar agotador, por lo que ya me he ido llevando cosas. Así que, después de varios días de limpieza, salgo por la puerta con una mochila por caja y la foto de mi perra, Lara, que me ha acompañado durante estos años cuidando mis espaldas, pegada en la estantería que he tenido detrás.

Y llego a la calle con un nudo en la garganta y, aunque no puedo evitar sentir algo de vértigo, pienso que todo será para bien.





Esas acciones fantasmales…(I)

14 02 2011

“Nuestra imaginaria doctora Elbe afirma hacer demostraciones de psicoquinesia. (La psicoquinesia es un fenómeno físico extracorpóreo inducido únicamente por el esfuerzo mental consciente, esto es, sin ninguna interacción física normal.) La doctora Elbe despliega un montón de cajas pareadas. En su primer experimento, nos dice que, para determinar la caja que contiene una canica, abramos las dos cajas de cada par una detrás de otra. Al abrir las cajas secuencialmente, más o menos la mitad de las veces encontramos una canica en la primera caja que abrimos y la otra mitad de las veces la encontramos en la segunda caja. Concluimos que, justo antes de nuestra observación, una caja de cada par contenía una canica.

Tras indicarnos que cada canica puede desmontarse en un hemisferio blanco y otro negro, la doctora Elbe saca un segundo conjunto de cajas pareadas. Ahora nos dice que, para determinar en cuál de las dos cajas de un par está el hemisferio blanco y en cuál el negro, abramos las dos cajas de cada par al mismo tiempo. Al abrir las cajas simultáneamente, siempre encontramos un hemisferio blanco en una caja y un hemisferio negro en la otra. Concluimos que, para este conjunto de cajas pareadas, justo antes de nuestra observación, se había distribuido una canica entre ambas cajas de cada par.

La doctora Elbe saca más conjuntos de cajas pareadas y ahora sugiere que nosotros escojamos cuál de los dos experimentos anteriores queremos hacer con cada conjunto. Esto es, elegimos entre abrir las cajas de manera secuencial o simultánea. Tras repetir el experimento de nuestra elección tantas veces como queramos, siempre observamos un resultado físico correlacionado con el experimento que hemos elegido. Siempre que decidimos abrir las cajas secuencialmente, encontramos una canica entera en una caja; siempre que decidimos abrir las cajas simultáneamente, encontramos media canica en cada caja del par.

Intrigados, inquirimos a la doctora Elbe: «Obviamente, algunos de sus conjuntos de cajas pareadas tenían una canica entera dentro de una caja de cada par, mientras que otros conjuntos de cajas pareadas tenían la canica repartida entre ambas cajas. Ahora bien, ¿cómo es que siempre hemos obtenido un resultado correspondiente al método de apertura elegido? ¿Y si hubiéramos elegido la otra alternativa con uno de los conjuntos de cajas pareadas? Cuando nos dio un conjunto de cajas pareadas, ¿cómo sabía cuál iba a ser nuestra elección de experimento?».

La doctora Elbe responde: «Yo no sabía qué experimento se elegiría en cada caso. Su elección consciente creó la situación particular de la canica en su par de cajas. La condición de la canica habría sido otra si su elección hubiera sido otra. Lo que hemos visto es la conciencia mostrándose como una entidad físicamente eficiente más allá de sus correlatos cerebrales».

Por supuesto, la demostración de la doctora Elbe no es factible. Pero si lo fuera, tendríamos que aceptarla como una prueba objetiva, o al menos una prueba, de que la elección consciente en sí misma puede influir en una situación física, una prueba de que la conciencia existe como una entidad más allá de sus correlatos cerebrales.”

El texto anterior es un fragmento de un libro que compré hace un tiempo sobre la Teoría Cuántica, sorprendente y muy interesante para iniciarse en este mundo del que yo no conocía demasiado.

El experimento, si bien resulta imposible a escala macroscópica, está totalmente demostrado en laboratorio a escala atómica.





Ramón

24 01 2011

Acodado tras el volante de su furgoneta, el motor al ralentí, Ramón observa el paisaje a través de las lágrimas que humedecen sus ojos: la soledad se manifiesta en cada terrón de arenisca, en cada pequeño brote de salicornia, en el vuelo de aquella alondra que va a detenerse sobre la corroída señal de stop del antiguo paso a nivel, ya inutilizado por las grandes cárcavas que laceran el terreno.

Qué fácil resultaba ahora identificar el momento en que todo se fue al carajo.



La superficie blanca y costrosa de la salina seca, junto con el espejismo provocado por la refracción de la luz sobre la carretera, aumentaba la sensación de inmensidad del  sitio elegido por el hijo del tendero de Sariñena para poner punto y final.

El calor, sofocante, no deja pensar con claridad.

El motor calla.

Pero, ¿cómo podía saberlo? ¿No habría hecho ahora lo mismo?


Qué fácil desde la distancia…siempre fue así, unos nacen con estrella y otros…


Una gota de sudor golpea el volante tras recorrer la conspicua frente de Ramón, despertándole del ensimismamiento en que, ahora lo veía claro, ha vivido en los últimos años.

Tanto tiempo buscando el momento en que me jodí…no: nací jodido; en el fondo es fácil cuando el único contacto con mi padre fueron los gritos y golpes con que nos obsequiaba al volver del bar…

Ramón se recuesta en el asiento, saca del bolsillo la vieja Astra 400 envuelta en un viejo pañuelo y la coloca en el asiento del copiloto. Aprovecha el pañuelo para secarse la frente, coge la pistola y, mirándola, suspira…

Tantos años después volverás a trabajar…


…pero ahora ya acabó…


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Powrót (de vuelta)

11 01 2011

Alguno se estará preguntando, sobre todo si se suscribió en la última oleada, si este blog no será una tapadera de algo, o si ya estoy yo con mis proyectos inacabados como siempre. El caso es que, entre viajes, fiestas y demás, no he tenido tiempo para escribir, ni grandes ideas que desarrollar, pero aquí estoy de vuelta.

Así que he pensado que, entre que me viene alguna idea o desarrollo algún tema que me han sugerido (ya tenemos hasta buzón de sugerencias, qué nivel jejeje), puedo ir haciendo un resumen de este último viaje y alguna cosilla más para que no se olviden de este lugar.

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Pequeños momentos de felicidad ambulante (Cosas que hacer de cuando en cuando)

30 11 2010

– Caminar entre la gente con un libro entre las manos, leyéndolo.

– Llegar a una cita con tiempo y observar a la gente que va y viene.

– Llegar antes de tiempo al trabajo para poder leer el periódico -en papel- sobre la mesa (y si puedes poner los pies sobre ella, mejor que mejor).

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